domingo, 16 de septiembre de 2012

¿La culpa fue de Shakespeare?


Un ornitólogo escribió que los estorninos no hacen nada con moderación: se instalan en cualquier rincón desplazando a quién se interponga en su camino, se reproducen con facilidad pasmosa hasta en las condiciones climatológicas más extremas, devoran frutales y campos enteros de trigo y cantan (según la mayoría de los neoyorkinos, hacen ruido) todo el día.
Pero si se habla de esta falta de moderación, virtud humana, realmente de quién viene al caso hablar es del responsable de la introducción del estornino europeo en Norteamércia, Eugene Schieffelin, un fabricante de medicamentos que a finales del siglo XIX tuvo la romántica idea de introducir en su país todas las especies de pájaros que aparecen en las obras de Shakespeare.