lunes, 16 de abril de 2012

Lafora vs Valle-Inclán

“Por lo visto el señor Valle-Inclán cree que somos tontos los que, al ver a un hábil prestidigitador japonés pescar un pez vivo entre el auditorio, o convertir unos huevos en polluelos bajo un sombrero, o hacer cualquier otra habilidad ilusionista, no averiguamos el truco empleado”.

Con estas palabras se defendía el médico español Gonzalo Rodríguez Lafora en el diario El Sol de las acusaciones de Valle-Inclán a raíz de un curioso caso que tuvo gran repercusión en aquella época, los años veinte del siglo pasado.

Además de un médico prestigioso, que se rodeó de los mejores (el Dr. Alzheimer o Ramón y Cajal), que trabajó algunos años en el Hospital Saint Elizabeth de Washington…Lafora era un científico serio que no estaba dispuesto a creer en supersticiones y superpoderes. De ahí que aceptara participar junto con otros científicos en la demostración que iba a hacer Joaquín Argamasilla, un joven que afirmaba tener poderes para ver a través de los cuerpos opacos, especialmente los metálicos.


La función comenzó con la salida de la habitación de Argamasilla. Uno de los presentes introdujo un recorte de periódico dentro de una de las cajas metálicas que traía el propio hombre con supuestos superpoderes. Éste volvió a la habitación, se le vendaron los ojos y después de un rato de incertidumbre y mucha concentración, leyó sin equivocarse lo que estaba escrito en el interior.

Según Lafora el truco desde luego que era bueno, pero de ahí a creer que no era un truco…por ahí sí que no pasaba. Pero Valle-Inclán, del que se dice que no era tan bohemio, aunque sí peculiar y siempre polémico (y amigo personal de la familia de Argamasilla), afirmó que si un montón de científicos no eran capaces de encontrar el truco, es que no debía de haber ninguno. De ahí la contestación del doctor Lafora a través de las páginas del diario.

Pero Rodríguez Lafora no pasó a la historia por haber intercambiado pareceres con Valle-Inclán, desde luego...

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