jueves, 29 de septiembre de 2011

Por qué a los pájaros carpinteros no les duele la cabeza

Ranas que levitan sometidas a un campo magnético, por qué las pulgas saltan más si están sobre un perro que encima de un gato, cómo quitar el hipo mediante un masaje rectal o formar diamantes a partir de tequila. O por qué a los pájaros carpinteros no les duele la cabeza.

Tan sólo son algunos ejemplos de investigaciones que suenan a coña pero que son de lo más reales y que por ello han recibido en algún momento un premio Ig Nobel. Estos galardones son el hermano bromista de los Nobel, y se conceden cada año a los estudios más originales, sorprendentes y por supuesto, que hagan reir.

Marc Abrahams, creador de estos premios que concede la revista, ‘Annals of Improbable Research’, comenta que no es difícil encontrar candidatos (reciben unas 7000 proposiciones al año) e incluso en ocasiones son los propios investigadores los que proponen una autonominación. Porque a pesar del cachondeo que va unido irremediablemente al Ig Nobel, también es una forma de hacer visible la ciencia, los medios se hacen eco de estos premios y el investigador tiene su momento de gloria en el que puede aprovechar para dar a conocer su trabajo. Aunque otros no se lo toman demasiado bien y rechazan recoger el premio porque lo consideran una ofensa y no les parece que sus investigaciones tengan ese punto gracioso que muchos sí vemos.

Los Ig Nobel, que se entregan desde 1991, cuentan además con un apoyo esencial. En la divertida ceremonia que se celebra en la universidad de Harvard, los premios los entregan en mano auténticos premios Nobel, como Orhan Pamuk (Nobel de literatura 2006) y Paul Krugman (Nobel de Economía 2008), que en 2009 entregaron el Ig Nobel de Salud Pública a la inventora del sujetador que se convierte en tiempo récord en dos mascarillas protectoras.

Un grupo japonés obtuvo el Ig Nobel de medicina por dilucidar cuáles son los compuestos responsables del mal olor de los pies y concluyó que ‘el que cree que le huelen los pies es porque le huelen y el que no lo cree es porque no le huelen’; o  un grupo de físicos ingleses que demostró que efectivamente la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla… El riesgo de que la gente piense que se gasta el dinero en investigaciones absurdas está ahí, porque como dice Abrahams, algunas investigaciones son ridículas de verdad, aunque muchas lo parecen pero no lo son en absoluto, como la desarrollada por un grupo español de psicología del lenguaje que obtuvo su galardón por el trabajo en el que demostraban que ‘las ratas no distinguen el holandés del japonés cuando estos se hablan al revés’. El artículo en cuestión se publicó en una revista prestigiosa y era de gran relevancia en el campo de la psicología del lenguaje, pero claro, tenía un título demasiado sugerente como para pasar desapercibido a ojos de Abrahams y su equipo.

Pero a pesar de que el leitmotiv es pasárselo bien, reirse y dar visibilidad a la ciencia, los Ig Nobel también tienen su punto reivindicativo y en ocasiones acusador. Así nos encontramos que los ganadores del Ig Nobel de la Paz en 1991 y 1996 fueron Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno, ‘por su esfuerzos de toda una vida por cambiar el significado de paz tal y como lo conocemos’ y Jacques Chirac, ‘por rememorar los 50 años de Hiroshima haciendo pruebas atómicas en el pacífico’.

Y aunque nos parezcan más o menos absurdas, o algunos se enfaden por recibir un Ig Nobel, la mayoría disfruta muchísimo con estos premios que, como dice su creador, hacen reír pero también pensar.

En unas horas se conocerán los ganadores de 2011 en una ceremonia conducida por Marc Abrahams y que podrá seguirse en directo.

La risa está asegurada. 

viernes, 23 de septiembre de 2011

Una noche muy científica




A pesar de que muchos investigadores no tienen siquiera un contrato, al menos una vez al año tienen su noche…. ‘La noche de los investigadores’, unas horas (de 6 de la tarde a 12 de la noche) para hacer visible su trabajo, para enganchar al público y hacerle disfrutar con su ciencia.

Bacterias que transforman materia orgánica en electricidad, nanopartículas de oro que hacen brillar las pupilas del espectador, un café que nos cuenta el papel de la ciencia en los medios de comunicación, viajar a 1632 para conocer a Galileo o dejarse atrapar por la magia de la química.

Son sólo algunas de las actividades que tendrán lugar en Madrid hoy, pero esta noche da para mucho más porque se celebra en más de 200 ciudades europeas simultáneamente.  Los investigadores toman la ciudad y se ponen como objetivos hacer disfrutar pero también contar que su labor es beneficiosa para la sociedad, tirar por tierra mitos sobre la ciencia y los científicos.. Incluso tienen por delante la difícil tarea de tratar de convencer a los jóvenes de que la carrera investigadora es una opción atractiva y fascinante. 

Una noche de viernes ciertamente original en la que algunos tal vez, cambien las copas por probetas.



martes, 20 de septiembre de 2011

El hecho de la evolución

La primera pregunta que le lanzo no es más que la que haría una periodista novata como yo: -¿Qué es el Diseño Inteligente?. Él no contesta directamente a mi pregunta lo que, a pesar de mi inexperiencia, ya me imaginaba: “El ADN funciona como un programa de software. Y los programas los inventan los programadores, no son fruto del azar. Luego el ADN lo ha tenido que crear una fuente inteligente”. -¿Entonces el ADN lo ha creado un programador? (me hago un poco la ingenua, a ver si cuela), y si es así, ¿quién es?. Carraspea y me dice que sí, que alguien o algo ha tenido que diseñarlo porque es extremadamente eficaz y complejo. Insisto con el ¿quién o qué? ha podido ser y le pregunto si sus investigaciones les están llevando por algún camino satisfactorio. Vuelve a irse por la tangente para decirme que todos nos hemos tragado la teoría de la evolución como una verdad absoluta y que aún hay mucho que descubrir sobre el origen de la vida. -Bien, ¿pero entonces estáis cerca de saber quién es la fuente de inteligencia?. Bueno, para los que tienen fe (los creacionistas), podría ser Dios. U otro ser inteligente. ¿Y para los que no la tienen?.

Aquí acaba la entrevista que hubiera podido tener con Stephen C Meyer, uno de los padres de la teoría del Diseño Inteligente (que defiende que la creación humana es tan compleja que sólo puede atribuírsela a algún elemento de gran inteligencia), si se hubiera prestado a ello. Como no ha sido así, he leído varios de sus artículos en los que se repite una y otra vez lo del ADN, el programador y el ser inteligente. Así que no creo que la cosa hubiera sido muy distinta cara a cara.

Hasta hace relativamente poco el Creacionismo y el Diseño Inteligente, teorías que luchan por desbancar a la teoría de la evolución de Darwin, no habían cruzado el charco para instalarse en las escuelas europeas. En algunos lugares de Estados Unidos como Louisiana, se avalaron en 2008 gracias a una ley que apelaba a la libertad de enseñanza de los profesores para poder manejar material distinto del oficial. Pero lo que creíamos un hecho alejado de nuestra realidad, parece estar afectando ya a Europa.

Por ello, un grupo de 30 científicos de Reino Unido entre los que se encuentran los investigadores y divulgadores David Attenborough y Richard Dawkins, están pidiendo firmas para exigir que el gobierno regule la enseñanza de estas teorías en las aulas y deje de financiar con dinero público escuelas en las que se enseñan. Porque se calcula que al 20% de los alumnos de primaria de este país ya se les ha hablado de creacionismo y diseño inteligente como alternativas a la evolución darwiniana.

Desde organizaciones como ‘Truth in science’, defensores del creacionismo en Reino Unido, están llevando a cabo una gran campaña de difusión de material didáctico a los profesores. Y cuando el entorno impide introducir estas teorías en la clase de biología, éstas se trasladan a la de religión.

En realidad el problema no es cuestionar lo que la mayoría acepta, sino hacerlo a base de suposiciones, creencias religiosas, absurdas lógicas y desde luego nunca desde la investigación científica. Dawkins y Attenborough señalan que estos grupos se hacen pasar por investigadores (algunos lo son) y defienden sus ideas utilizando el lenguaje científico como modo de lograr una mayor aceptación de las mismas por parte de la sociedad. Pero no es ciencia.

Parece que vienen tiempos en los que los investigadores no sólo han de convencer a otros colegas de sus descubrimientos (cosa nada sencilla pero imprescindible) e intentar que la sociedad sea más científica realizando tareas de divulgación como las de Attenborough o Dawkins (también imprescindibles)…. Ahora también hay que pedir firmas para intentar detener a aquellos que sin ningún trabajo a sus espaldas niegan investigaciones rigurosas.Y lo hacen sin argumentos y por razones puramente religiosas. Suena a tiempos pasados.

Y como afirma el propio Dawkins, un buen comienzo para poner freno a la enseñanza de estas teorías en los colegios empezaría por dejar de llamar ‘teoría’ al trabajo de Darwin para empezar a considerarlo un ‘hecho’.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Un semen, 150 hijos

Isabel Molina

La posibilidad de vernos un día reflejados en un extraño, inquieta tanto como fascina.

Imaginar que puede haber alguien por ahí que es una copia más o menos exacta de lo que somos, con esas mismas orejas ligeramente despegadas o una manera de reir inconfundible, es algo que ha pasado por nuestras cabezas alguna vez . El cine y la literatura se han dejado seducir innumerables veces por el ‘doppelgänger’, el doble que camina.. Bien desde un punto de vista más psicológico (la idea de la dualidad que existe en las personas, el bien y el mal encarnados en un único individuo) o bien como una cuestión puramente de identidad, como la que plantea Saramago en ‘El hombre duplicado’.

Mujeres duplicadas por el click siempre original de Altea Moreno


Pero hoy en día, esta remota y literaria posibilidad de dar con del doble que camina por algún lugar del mundo, no es cosa tan sólo de mitos y ficciones en países como Estados Unidos. ¿El motivo?, el negocio de los bebés, ya que la falta de regulación de las clínicas de fertilidad está provocando que de un mismo donante de semen se lleguen a concebir hasta 150 hijos.

Problemas de fertilidad, peligro de transmisión de una enfermedad genética grave, gobiernos que no aceptan la adopción por parte de parejas homosexuales o mujeres que quieren ser madres solteras. Estas ‘nuevas’ circunstancias han hecho que inseminarse con semen de un donante desconocido sea la única opción para muchos. Y aunque la donación es anónima, el semen se identifica con un número único para cada donante y que el receptor conoce. De manera que distintas familias que han tenido hijos mediante inseminación artificial, han conseguido dar con otras tantas que recibieron semen con ese mismo número de identificación. Creando grupos de decenas de hijos de un mismo padre biológico.

Aunque estos niños no son hermanos, existe una herencia genética común que no puede obviarse. Además del posible parecido entre unos y otros, las probabilidades de propagar a través de tan numerosa descendencia, alguna patología genética desconocida por el donante, aumentan enormente en estas circunstancias. Y el riesgo de incesto entre ‘hermanos’ es ya un hecho en algunas zonas de Estados Unidos donde coinciden varios receptores del mismo donante.

Por ello hay niños a los que sus padres entregan el número de identificación del donante para que, cuando conozcan a otros niños nacidos bajo las mismas circunstancias, tengan claro que provienen de padres distintos.

Más allá de este 'juego' de coincidencias, probabilidad y dobles, lo que preocupa a muchos es el negocio incontrolable e incontrolado que está detrás de estas clínicas. Si a cada donante se le pagan aproximadamente 500 dólares, pero las muestras se venden a unas 100 familias (un valor aproximado porque es un dato que se desconoce) por 500-1000 dólares, se ve rápidamente donde está la clave.

Los bancos de semen funcionan como cualquier tienda on line: cualquiera puede acceder al listado de donantes y seleccionar qué rasgos raciales quiere de entre todos ellos. En muchas de estas páginas los catálogos de donantes son de libre acceso e imitan a las páginas de contactos: una foto del donante cuando era pequeño y un párrafo que intenta ‘vender’ al hombre en cuestión.

            Muestra de un catálogo de semen de la clínica Cryos International, en Dinamarca


Ahora sí, en Europa la cosa es distinta porque sí existe límite de hijos concebidos por muestra de semen y además la donación se considera un acto altruista y no se paga (excepto gastos de viaje o una compensación si se ha ausentado de su trabajo). En España el límite de hijos está está establecido en 6.

Como comenta la autora del libro “The Baby Business: How Money, Science and Politics Drive the Commerce of Conception”, Déborah L. Spar, en Estados Unidos es más fácil, burocráticamente hablando, comprar una muestra de semen que un coche.

Muchos se cuestionaran qué supone compartir una herencia común y si tiene trascendencia hacerlo con 2 ó 3 personas o con 150. Es difícil hablar de una única percepción colectiva de lo que supone, pero lo que sí parece evidente es que existe un gran negocio detrás de las clínicas de fertilidad y de las donaciones de semen, el nuevo oro blanco.  

La noticia


miércoles, 7 de septiembre de 2011

El color de la grasa


Isabel Molina
Tras las vacaciones merecidas, quién más quién menos, volvemos con la certeza de que nuestros cuerpos no son tan esbeltos como la ilusión del invierno nos había hecho creer. 

Y ahora nos encontramos con dos opciones: la fuerza de voluntad, esa gran desconocida, o esperar sentados y engordando un poquito más si cabe (que sí, suele caber) a que sean los científicos, esos tipos que lo descubren todo, los que acaben por dar con una solución que nos evite esas dietas repletas de acelgas o tener que subir a pie las interminables escaleras del metro. Que lo descubran sí, pero sobre todo, que nosotros lo veamos.

Pues bien, se acaba de publicar un estudio que muestra el ‘interruptor biológico’ que transforma la grasa blanca en otra llamada ‘parda’. Porque si no lo sabían hay dos tipos de grasa, digamos que la normal, la mala, la que no nos gusta, esa que tiende a rodearnos como un flotador o que tapa y tapa hasta que poco queda del molde original y una llamada ‘grasa parda’, que tiene la propiedad de quemar calorías en lugar de guardarlas, calentándonos un poquito.

¿Y dónde está ese interruptor?
Desgraciadamente la ciencia nunca va de un único click. El interruptor supone activar una vía nerviosa y bioquímica con cientos de moléculas implicadas que finalmente conducen a esa ‘mágica’ transformación. Y según su descubridor, también existen 2 maneras de hacer ese click: la de la fuerza de voluntad, es decir, cambiando nuestros hábitos de vida, y la farmacológica, que aún está por llegar.

En estudios con ratones los autores del estudio vieron que estimulando su ambiente social, se producía ese efecto de transformación del ‘color’ de la grasa. Pero claro, lo que es seguro es que estimular la vida social de un ratón poco tiene que ver con lo que a uno se le ocurre si lo lleva a su terreno. ¿Más estimulación social?: más vino, cañas y tapas.

Pero en ello están ahora: intentando definir qué factores no farmacológicos consiguen activar la ruta descubierta.

Me imagino que hasta que este nuevo descubrimiento se materialice en algo más concreto, seguiremos pensando a cuál de todas las dietas ‘milagro’ y creencias populares nos aferraremos esta vez, como aquella que se popularizó hace unos años que decía que beber agua durante las comidas engordaba: miles de personas pasando las comidas en estado casi delirante, la garganta seca y deseando que el suplicio terminara cuanto antes (- Pero bebe agua, hombre!; - No, que el agua durante las comidas, engorda; - No, el que engordas eres tú).

Hasta que llegue el definitivo milagro antigrasa o suframos un ataque de voluntad férrea, seguiremos atentos a los últimos estudios pero buscando consuelo en la sabiduría popular, pensando que de noche, al menos, todas las grasas son pardas.